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Miércoles, 18 Noviembre 2009

Miércoles, 18 Noviembre 2009 16:57:27 GMT

Del lenguaje al discurso

Del lenguaje al Discurso en Situación Pública de Enunciación : Del lenguaje al Discurso en Situación Pública de Enunciación


Del lenguaje al Discurso… : Del lenguaje al Discurso… El lenguaje es la capacidad del ser humano para relacionar sonidos, signos según ciertas reglas


Slide3 : “Es en el lenguaje donde somos verdaderamente humanos, cuando conversando con el otro decidimos construir una realidad;allí es donde todos como sujetos únicos e irrepetibles, consensuamos lo que ha de ser nuestro” (Ingrid Hecker.Socióloga.Chilena


Slide4 : sílaba frase oración párrafo palabra TEXTO Texto es toda aquella producción lingüística que posea sentido completo


Slide5 : LENGUA TEXTO HABLA DISCURSO


Slide6 : Durante la emisión oral del texto como discurso, la comunicación se ve afectada no sólo por lo que se dice, sino también por cómo se dice, por la intención del emisor y del destinatario, por el conocimiento sobre su interlocutor o la distancia social que los une o los separa.


Situación Comunicativa : Situación Comunicativa Participantes o Interlocutores: emisor(es) y receptor(es) Circunstancias (contexto) Intención comunicativa Tema (mensaje)


Estructuras textuales o superestructuras : Estructuras textuales o superestructuras narrativa La superestructura narrativa involucra las siguientes categorías: Presentación o Marco: implica una situación inicial en que se presentan los personajes, el tiempo y el espacio en que transcurren los hechos y el problema (o conflicto) que desencadena el relato. Episodio: se exponen las acciones de los personajes, la meta u objetivo de los mismos, los obstáculos que enfrentan y sus posteriores consecuencias. Cada episodio cuenta con una situación inicial (presentación del problema o conflicto), y su resolución (positiva o negativa). Los episodios se encadenan unos con otros y van constituyendo la trama del relato. Final: se establece un estado nuevo y diferente al problema que desencadena la narración, lo que implica que ese evento es superado.


superestructura narrativa : superestructura narrativa Clara, de 19 años (personaje), ingresó al hospital de Segovia a consecuencia de una picadura de avispa en el dedo meñique del pie (problema). Los médicos efectuaron una serie de maniobras para evitar la reacción alérgica (meta). Entre ellas administrarle un antídoto contra el veneno de avispas (acción). Sin embargo, los esfuerzos fueron inútiles porque el veneno le produjo una reacción alérgica (obstáculo), causándole la muerte por una falta de oxigenación del cerebro (resultado). Los padres de la joven están consternados y aún no se explican la muerte tan repentina de su hija. PRESENTACIÓN EPISODIO FINAL


Estructuras textuales o superestructuras : Estructuras textuales o superestructuras descriptiva Las categorías de la superestructura descriptiva varían dependiendo de lo que se describe. Por esto, se distinguen diferentes tipos. Básicamente, se identifican cuatro superestructuras descriptivas: la de escena, de objetos, de espacios y de personas. A pesar de esta diversidad, existe la categoría de atributo que está presente en la mayoría de los tipos de descripciones. En la descripción de objetos, personas y espacio la categoría que posibilita la descripción es la de atributo. Es decir, se presenta la persona, el espacio o el objeto y se agregan los atributos necesarios para que la descripción sea completa. Por otra parte, se distinguen tres categorías básicas en la descripción de escena: Espacio. Personajes. Acciones. El espacio alude al lugar en que se produce la escena, los personajes son los destacados en la escena y la acción expresa los actos de esos personajes. Es necesario distinguir entre los personajes centrales de la escena y aquellos que son parte del espacio; a estos últimos se los considera como secundarios.


Superestructura descriptiva : Superestructura descriptiva Descripción de escena En la playa había una pareja (PERSONAJES) que conversaba alegremente (ACCIÓN). Él estaba en traje de baño y ella en bikini, ambos eran jóvenes. Detrás de ellos se veían unos quitasoles, y personas jugando (PERSONAJES DEL ESPACIO). Más atrás, había cerros y casas (ESPACIO).


Estructuras textuales o superestructuras : expositiva Los discursos expositivos presentan una estructura textual que se compone de tres categorías básicas. Introducción. Desarrollo. Conclusión. La introducción expone el tema que se va a tratar. El desarrollo incluye los contenidos que permiten informar sobre el tema presentado en la introducción. Por último, en la conclusión se sintetiza lo desarrollado. Estructuras textuales o superestructuras


Superestructuras expositiva : Superestructuras expositiva Actualmente la basura es un problema en nuestro país, sin embargo, para poder enfrentar este problema es necesario conocer las estrategias que se han llevado a cabo en otros lugares (INTRODUCCIÓN). En Japón y Alemania se ha usado la basura como generador de energía. Existen diferentes maneras de lograr que la basura se convierta en energía. Una forma es quemando los desperdicios, originando altas temperaturas que, mediante una caldera de vapor, mueven una turbina y producen corriente eléctrica. Otra forma es mediante los llamados “biodigestores”, que son enormes silos donde se tira basura orgánica - desperdicios de granjas o cloacas - que al descomponerse genera un gas que contiene metano y que se usa principalmente para calefaccionar viviendas o alimentar un pequeño generador (DESARROLLO). En síntesis, la transformación de la basura en energía hace que el problema de la basura sea enfrentado de una manera productiva y creativa (CONCLUSIÓN). INTRODUCCIÓN CONCLU SIÓN DESARROLLO


Estructuras textuales o superestructuras : Estructuras textuales o superestructuras argumentativa Las argumentaciones evidencian una estructura textual que está compuesta por: Tesis. Argumentos. Conclusión. La tesis es la idea que se defiende a través de los argumentos. Estos son contenidos que apoyan la tesis planteada. Por su parte, la conclusión se deriva de los argumentos. Tanto los argumentos como la conclusión no deben contradecir la tesis, ya que si es así la argumentación no es efectiva.


superestructura argumentativa : superestructura argumentativa El drama del pueblo Kurdo no ha terminado (TESIS). Al finalizar la Guerra del Golfo fueron brutalmente reprimidos por Irak, (ARGUMENTO 1), como consecuencia de ello, marcharon hacia Turquía, donde nuevamente encontraron hostilidad. De hecho el gobierno turco emprendió acciones militares contra ellos (ARGUMENTO 2). De este modo, los kurdos siguen siendo un pueblo perseguido que mantiene su destino errante (CONCLUSIÓN).


Slide16 : En síntesis, los distintos tipos de discursos evidencian superestructuras que los caracterizan y los diferencian. Estas tienen como función fundamental organizar el contenido en cada una de las categorías de la estructura textual, y cualquiera de ellas puede estar operando en un discurso enunciado en situación pública.


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Miércoles, 18 Noviembre 2009 16:54:07 GMT

lenguaje: Creaciòn y expresiòn

Lenguaje: Creación y expresión del pensamiento

Por Víctor Manuel Hernández Fierro
Número 19

“ La palabra es el hombre mismo.
Sin ellas, es inasible.
El hombre es un ser de palabras.”

Octavio Paz

Hombre y lenguaje, imposible hablar de uno, sin la presencia del otro. Es el lenguaje la más grande creación concebida por el hombre en todos los tiempos, pues a través de él ha logrado capturar el pensamiento, la acción y sentimiento de seres de distintas épocas. El hombre es el único de los seres vivientes que tiene la suficiente capacidad para representar simbólicamente la realidad. Esta afirmación será el punto de partida de mi reflexión sobre el papel que juega el lenguaje en la conformación del ser humano.

El lenguaje es el medio por el cual nos expresamos, es la comunicación que consiste en emitir e interpretar señales. Las señales forman parte de un código o sistema y esto nos permite entenderlas: Las señales de los sordomudos son un código: (lenguaje mímico), las señales en calles y carreteras son un código: (lenguaje gráfico), el alfabeto es un código: (lenguaje oral o escrito).

Hoy podemos viajar a través de los tiempos: Desvestir al pasado, descubrir el presente e inventar el futuro, el uso del lenguaje nos permite eso y más.

La lingüística es la ciencia que estudia todos los aspectos de las lenguas, tales como su origen, evolución, características, utilización y relación.

El lenguaje es universal ya que permite una gran diversidad de formas o maneras de expresión que conllevan al establecimiento de la comunicación. La estructura del lenguaje en su calidad de modo de comunicación está relacionada con otros elementos de particular relevancia.

La lingüística estudia el lenguaje en sus dos ramas principales: el habla y la escritura; no obstante, el lenguaje oral y el escrito son tan sólo uno de los múltiples lenguajes que el hombre utiliza para comunicarse.

La expresión verbal es una forma directa de hacer llegar un mensaje, de hacerse comprender, motivar, etc., a pesar de que el sujeto no esté físicamente frente a su interlocutor. El empleo de la voz como medio de comunicación produce importantes efectos, pues las vibraciones de la voz son capaces de conmover y de emocionar a toda una audiencia.

La palabra escrita, por su parte, es otro medio de comunicación valioso, cuyo propósito fundamental es dejar huella y registro de mensajes que pueden referirse a un pasado remoto o cercano, a sucesos de actualidad, e inclusive a especular sobre el futuro. Obviamente este medio implica mayores exigencias en términos de redacción y estilo que las de expresión oral, puesto que la escritura permite afinar el mensaje y en consecuencia incrementa las posibilidades de estructurar un contenido, evitando confusiones respecto al significado.

Por lo anterior, el lenguaje es el vehículo de comunicación más eficiente, en cualquiera de sus formas y maneras de expresión; de ahí que el lenguaje y la comunicación vayan de la mano.

Lenguaje y comunicación

La comunicación humana es un fenómeno intrínsecamente social. Desde las primeras comunidades humanas (la horda, el clan, la tribu) el hombre ha tenido necesidad de comunicarse para interactuar en su grupo social y así resolver los retos que desde siempre la sobrevivencia le ha planteado.

El ser humano es gregario por naturaleza, es decir, se une a otros seres semejantes a él y convive con ellos participando en la evolución y desarrollo de su grupo. De esta convivencia se desprende la necesidad de comunicación, la cual, en un principio, era rudimentaria, con base en gestos y gritos indiscriminados, es decir no seleccionados; después, al evolucionar el hombre y ser capaz de aprender de sus aciertos y errores, se llegó a una forma de comunicación únicamente humana: El lenguaje.

“La primera actitud del hombre ante el lenguaje fue la confianza: El signo y el objeto representado eran lo mismo” [ 1 ], cita Octavio Paz, y comparto su afirmación, pues históricamente, el hombre fue capaz de hablar cuando, a partir del momento iluminado en que discriminó los sonidos, los aplicó, primero, a determinados objetos que formaban parte de su entorno y, posteriormente, a ideas cada vez más subjetivas y abstractas que emanaban de sentimientos y vivencias que formaban el bagaje de experiencias de que era objeto y sujeto. Esto ocurrió dentro del contexto social en el que interactuaba, ya que como ente social no puede vivir aislado.

Paz escribió que “Al cabo de los siglos los hombres advirtieron que entre las cosas y sus nombres se abría un abismo.” [ 2 ] El argumento que encuentro es que se descubre una de las características inherentes del lenguaje: su arbitrariedad.

El lenguaje es arbitrario porque los creadores de una lengua usaron su arbitrio, no la relación lógica para nombrar a un objeto de acuerdo al gusto o a la circunstancia, lo cual es arbitrario, aunque se debe comprender que era imposible que los hablantes primitivos pudieran sentarse a discutir cómo nombrar los objetos, pues carecían de los elementos básicos de la lengua articulada, es decir, las palabras.

Es claro entender que las expresiones iniciales y primitivas no las conocemos en la actualidad, pues una lengua es algo vivo, como la comunidad que la utiliza, y varía desarrollando diferentes cambios a través del tiempo y del espacio.

Con la confección de los más sencillos instrumentos de trabajo surgió la necesidad de comunicarse con los demás hombres en el proceso de la actividad laboral y de empleo de los instrumentos; así nació el lenguaje articulado.

Puedo afirmar que la creación del lenguaje oral antecedió con mucho al lenguaje escrito y que ambos surgieron tanto del desarrollo del pensamiento humano y sus diferentes estadios evolutivos, así como de la conciencia paulatina desarrollada en el hombre de cubrir sus necesidades de cualquier tipo, incluidas desde luego las de comunicación.



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Miércoles, 18 Noviembre 2009 16:50:43 GMT

el discurso

Discurso de objeto y discurso de sujeto

El discurso de objeto, más típico de las ciencias formales y las naturales, recorta esencias, mientras que el discurso de sujeto, más propio de las ciencias culturales, explora complejidades. Ambos discursos tienen sus limitaciones para dar cuenta acabada de su objeto de conocimiento, pero también tienen sus ventajas porque permiten la transformación de dicho referente.


La palabra le fue dada al hombre para encubrir su pensamiento.


Talleyrand

Cuando intentamos definir "hombre" como animal racional, estamos dando indudablemente una definición inequívoca, precisa: sabemos que hay cosas que son solamente animales (una jirafa), y cosas que son solamente racionales (una computadora), pero algo que sea al mismo tiempo animal y racional... es solamente el hombre.

Desde ya, no es esta la única manera de definir al hombre. También podríamos definirlo como un bípedo capaz de reír: bípedos hay muchos (una gallina, por ejemplo), y hay también cosas que se ríen (como por ejemplo la maquinita que reproduce el sonido de una risa, o una hiena). Pero solamente el hombre reúne ambas características: pararse en dos piernas y reír.

Con estos mismo criterios, también podemos definir al hombre como un bípedo implume, por ser el único ser que camina en dos extremidades y no tiene plumas, con lo cual nunca habremos de confundir al hombre con un avestruz. Sin embargo...

Se cuenta que los sucesores de Platón en la Academia de Atenas "dedicaron mucho tiempo y meditación al problema de definir la palabra 'hombre'. Finalmente decidieron que significaba 'bípedo implume'. Estaban muy satisfechos de esta definición hasta que Diógenes desplumó un pollo y lo arrojó dentro de la Academia por encima de la muralla. Era indudable que se trataba de un bípedo implume, pero era también indudable que no se trataba de un hombre" (1).

En este punto nos preguntamos: ¿alcanza cualquiera de estas definiciones para dar cuenta íntegramente de toda la complejidad del hombre, o si se quiere de la naturaleza humana? La historia nos dice que no: los griegos habían definido hace dos mil años al hombre como animal racional, pero esta escueta definición parece no haber conformado a muchos, ya que desde entonces se inventaron cientos de sistemas antropológicos para dar cuenta de la quididad humana: Cassirer, por dar algún ejemplo, señaló que la racionalidad es un atributo insuficiente para definir al hombre, y que debemos considerarlo mas bien como un 'animal simbólico' (2).

Pero no nos dejemos invadir en este momento por la desazón cartesiana de dudar de toda teoría anterior por el hecho de que tarde o temprano vaya a quedar criticada y superada por otra teoría también dudosa e insuficiente, y reflexionemos algo más sobre la cuestión.

Podemos ir concluyendo hasta aquí que existe cierto tipo de lenguaje o de discurso que resulta insuficiente para el conocimiento total del hombre (suponiendo que esto fuera posible). Este discurso insuficiente es el "discurso de objeto", un discurso que indudablemente recorta lo que juzga esencial del hombre, pero que sin embargo no explora toda su riqueza y complejidad. Ejemplos de este tipo de discurso son el aristótelico, que define el hombre a partir de un género próximo y una diferencia específica; un discurso derivado del anterior: el discurso taxonómico de la biología que define hombre como 'homo sapiens'; y el discurso fenomenológico de Husserl, que intenta también describir esencias.

Necesitaremos entonces, otro discurso que pueda dar cuenta toda la complejidad de la naturaleza humana, y que pueda superar la limitación del discurso de objeto que, en su afán de esencializar, pierde detalles que pueden ser fundamentales. Este discurso ha sido calificado como "discurso de sujeto". Un lenguaje de este tipo no toma al hombre como un objeto susceptible de ser recortado en categorías ontológicas, sino que pretende tomarlo como sujeto mismo, como lo que 'realmente' es.

El discurso de sujeto intenta aproximaciones ontológicas hacia lo óntico. Pero, ¿qué quiere decir esto? Para entenderlo diferenciemos lo óntico de lo ontológico.

Lo óntico, en el presente contexto, es lo que la realidad es en sí misma. Como el discurso de sujeto tiene como referente la realidad humana, lo óntico de este discurso es el hombre tal cual es. Desde tal punto de vista, este nivel óntico es incognoscible, y equivale a lo que Lacan llamaba lo real en su sentido epistemológico (5), o lo que Kant llamaba el nóumeno. Nadie tiene la suficiente objetividad y profundidad como para aprehender lo que el hombre realmente es, como lo prueban la diversidad de discursos antropológicos que aparecieron, aparecen y presumiblemente seguirán apareciendo.

Pero lo que sí intenta el discurso de sujeto son aproximaciones ontológicas hacia esa realidad incognoscible, realidad que aparece entonces como una especie de idea regulativa, es decir, como un ideal que se busca como meta, pero que nunca termina de alcanzarse.

Ambos discursos -de objeto y de sujeto- intentan aprehender al hombre, aunque de distinta manera: el discurso de objeto está prisionero de la ilusión de creer que sus categorías ontológicas agotan todo el sentido del ser hombre, o, si se quiere, de la ilusión de haber alcanzado lo óntico, mientras que el discurso de sujeto transita una permanente incertidumbre en tanto se percata de la imposibilidad del cumplimiento óntico del conocimiento de lo humano, y, tal como ocurre como el deseo en sentido freudiano, cuanto más intenta aludir al sujeto, más lo elude, ya que la tensión deseante implica también la búsqueda de un cumplimiento óntico (la realización efectiva del deseo), búsqueda que termina siempre con realizaciones sustitutivas.

El discurso de objeto se conforma con la definición esencial y la clasificación minuciosa, mientras que el discurso de sujeto es más ambicioso, para lo cual debe pagar el precio de la imprecisión y la complejidad, como puede verse en los discursos de Nietszche o de Lacan. El discurso de objeto detiene el curso del conocimiento en definiciones estáticas y precisas, mientras que el discurso de sujeto lo deja fluír, desconfiando de las definiciones siempre muy acotadas y de las clasificaciones que dividen la realidad en partes en que ella no está dividida. Ambos discursos no aparecen solamente en el ámbito de la ciencia, sino también en el discurso filosófico, en el cotidiano, y también en el periodístico: en el estilo Grondona predomina un discurso de objeto, y en el estilo Neustadt un discurso de sujeto: tal vez por ello ambos periodistas se complementaban tan bien cuando trabajaron juntos, ya que uno podía compensar las insuficiencias del discurso del otro.

Discursos conceptistas y culteranistas

Los discursos de objeto y de sujeto también aparecen en la literatura. El barroco español del siglo XVII ha producido dos estilos discursivos en cierto sentido opuestos entre sí: el conceptismo y el culteranismo.

El estilo literario conceptista procura plasmar el máximo de ideas con el mínimo de palabras. Entre sus representantes principales encontramos a Quevedo y Villegas y, desde luego, a Baltasar Gracián, famoso por su sentencia "lo bueno, si breve, dos veces bueno", y que algunos, pasándose de listos, expresaron alguna vez como "lo bue, si bre, dos veces bue".

El conceptismo se opone al culteranismo, aunque éste último no sea más que un refinamiento del conceptismo.

El estilo culteranista es amigo de la profusión de metáforas, los conceptos ingeniosos, los desbordes verbales, etc., y su representante principal es Góngora. El lema de los culteranistas pareció ser: "para qué expresar las ideas con pocas palabras, cuando pueden expresarse con muchas y muy rebuscadas". Mientras tanto, los conceptistas, amantes de la expresión lacónica y sentenciosa, no dejaban de criticar a sus oponentes cuando decían que "mas valen quintaesencias que fárragos" (3).

El lector habrá advertido enseguida que el discurso de objeto encuentra su homólogo literario en el discurso conceptista, mientras que el discurso de sujeto tiene más relación con el discurso culteranista. Tomemos tres ejemplos breves para comparar un discurso de objeto y un discurso culteranista.

a) El discurso de objeto podría definir hombre como animal racional, mientras que el estilo culteranista recurrirá a metáforas, como por ejemplo la de Blas Pascal, cuando llegó a definir al hombre como "una caña de pensar": algo indudablemente más risueño, pero también más rebuscado.

b) Para el discurso de objeto, el oro es un elemento químico que tiene un determinado número atómico y peso atómico. Para el discurso metafórico de los culteranistas, en cambio, el oro bien puede ser algo así como el "fuego congelado", una metáfora que Borges, en su momento, había admirado bastante. El discurso de objeto destacaría aquí que no hay necesidad de recurrir a otras expresiones de dudosa relevancia, como el fuego congelado. Entre otras cosas, para evitar llevarnos la sorpresa de la broma de Diógenes en la Academia.

c) Finalmente, para el discurso de objeto un ciprés al anochecer no es más que un "árbol monoico de la familia de las cupresáceas, de tronco recto, ramas erguidas, copa espesa y cónica, hojas pequeñas y escamosas y frutos gálbulos", uno de cuyos accidentes es el de estar en el momento en que empieza a faltar la luz del día. Una metáfora de López Picó viene a retratar, en cambio el ciprés al anochecer como el "espectro de una llama". Como vemos, no es preciso que el lenguaje culteranista recurra a demasiadas palabras, bastando muchas veces con que sean bien rebuscadas.

Hemos comparado deliberadamente discurso de objeto y discurso culteranista (y no, como mejor sería, comparar discurso de objeto con discurso de sujeto, o estilo conceptista con estilo culteranista), para poner de relieve la diferencia que hay entre los discursos gnoseológicos, cuya finalidad principal es conocer, y los discursos estéticos, cuya principal finalidad es estética. Los primeros tienen eficacia gnoseológica porque supuestamente están al servicio del conocimiento, y son los discursos de objeto y de sujeto. Los segundos tienen en cambio una eficacia estética porque apuntan a despertar sentimientos en el lector, y son los dos estilos literarios españoles mencionados.

Finalmente, si hemos hablado de estos estilos literarios es para mostrar que ciertas actitudes gnoseológicas pueden hacerse corresponder con ciertas otras actitudes estéticas.

Actitud nomotética e ideográfica

Una tradicional división de las ciencias, clasifica a estas en nomotéticas e ideográficas: "el pensar nomotético es el que busca las leyes; el ideográfico es el que se propone la descripción de los acontecimientos o hechos particulares" (4). El primero corresponde a las ciencias naturales y el segundo mas bien a las 'ciencias del espíritu'.

Desde ya, todas las ciencias tienen algo de ambos discursos: un biólogo no se ocupa solamente de definir taxonómicamente animales y vegetales ni de enunciar las leyes de la genética (discursos nomotéticos), sino además también hace descripciones precisas y detalladas de, por ejemplo, las costumbres de los animales, mostrando incluso sus diferencias individuales (discurso idiográfico).

Del mismo modo, una ciencia como la psicología intenta enunciar por ejemplo las leyes del aprendizaje o los principios metapsicológicos (discurso nomotético), pero también se embarca en explorar la complejidad de los conceptos o de las personas individuales (discurso ideográfico).

La actitud nomotética se corresponde con el discurso de objeto, y la actitud ideográfica se corresponde con el discurso de sujeto. En cierto tipo de ciencias predomina uno, y en otros otro.

Si queremos entendernos con un físico, un biólogo o un psicólogo experimentalista, deberemos emplear un discurso de objeto, y si queremos entendernos con un nietszchiano o un lacaniano utilizaremos un discurso de sujeto: cada discurso sirve para entenderse con diferentes personajes. Como decía Carlos I de España y V de Alemania, hablar en italiano con los embajadores, en francés con las mujeres, en alemán con los soldados, en inglés con los caballos y en español con Dios.

Vaya ahora una última pregunta: ¿por qué el discurso de sujeto se ha apropiado de las ciencias del 'espíritu', hoy mas bien denominadas ciencias sociales? A modo de hipótesis, podemos esbozar dos razones:

a) El hombre es un ser complejo, y tal vez es más complejo del universo conocido. Ya de por sí el fenómeno de la vida es un misterio, al cual, en el caso humano, debemos agregar el enigma de la actividad psíquica. b) El hombre se considera a sí mísmo un ser único, irrepetible, y singular. Una piedra también lo es, sólo que esto último carece de importancia: para el ser humano, nada hay más único que él mísmo, invóquese la teoría del narcisismo o cualquier otra explicación que uno desee. El discurso de sujeto es, entonces, el más apto para dar cuenta de algo que es considerado al mismo tiempo complejo y singular. El discurso de objeto tiende a generalizar, y con ello quedan relegadas a un segundo plano tanto la singularidad, como así también la complejidad de los entes estudiados.

El efecto transformador del discurso

Hemos dicho que ni el discurso de objeto ni el discurso de sujeto pueden agotar todo el sentido de la condición humana. El hecho de que constituyan apenas modos de aproximación a lo óntico, se debe, al menos en parte, al carácter tautológico del lenguaje (6): toda palabra remite a otra palabra, y ésta última a otra, y así sucesivamente, con lo cual las palabras terminan remitiéndose unas a otras sin apuntar a una instancia exterior al lenguaje mismo, es decir, a la realidad, a lo óntico.

G. Bateson solía decir que los diccionarios deberían introducir de vez en cuando alguna definición ostensiva como para compensar la deficiencia de las definiciones "recurrentes", como él las denominaba. Por ejemplo, dejar de definir al hombre como animal racional, y definirlo como "esto", al propio tiempo que señalamos a un hombre. Bertrand Russell, en la misma línea de pensamiento, decía que quizá la única expresión ling¸ística que nos podía remitir a lo real era la palabra "esto".

Por lo dicho hasta ahora, parecería ser que no hay salida posible: sea que se trate de un discurso de objeto o que se trate de un discurso de sujeto, en la medida en que se refieran al hombre no pueden aprehender lo que el hombre es.

Sin embargo el lenguaje, y en particular el lenguaje científico, tiene una característica peculiar: transforma su objeto de conocimiento. En otras palabras, es capaz de modificar su referente, lo óntico; y, cuando este referente es la misma naturaleza humana, esta queda transformada por obra y gracia del lenguaje. Esto representa de alguna forma, una salida a la circularidad del lenguaje, que puede así extenderse más allá de sí mísmo produciendo una modificación en lo real.

Para ilustrar esta característica transformadora del lenguaje, podemos mencionar ciertas ideas de algunos pensadores.

Jacques Lacan, por ejemplo, nos dice que el orden simbólico (el lenguaje) estructura el orden de lo real: el sujeto se estructura a partir del discurso, el niño recibe un "baño de lenguaje" que modelará su psiquismo. Paul Ricoeur es aún más específico, cuando nos dice que el discurso psicoanalítico estrctura al hombre al mostrarnos una imagen de éste que, una vez difundida, hace que él vaya estructurándose en función de esa imagen. De alguna manera, es posible decir que la difusión del psicoanálisis contribuyó a la creación de un 'hombre psicoanalítico' y que, los que se formaron el el psicoanálisis -tanto analistas como pacientes- fueron estructurándose a imagen y semajanza de esa imagen que nos legó Freud. Si el hombre freudiano estaba enamorado de su madre y sentía a su padre como un rival, el hombre fue modelándose sobre esa base y comenzó a acostumbrarse a pensar acerca de sí en esos términos; si el hombre freudiano no debía sentirse tan culpable y debía dar canalizar constructivamente su instintividad para resolver su neurosis, también el hombre fue haciéndose en función de esa imagen.

El mismo Alfred Adler advirtió la situación, cuando dijo que "en aquellos enfermos nuestros que antes habían pasado por manos de algún psicoanalista, pudimos observar que hacen en sus sueños un uso muy extenso del simbolismo de Freud" (7). Un último ejemplo de modificación del hombre por el discurso podemos también encontrarlo en los 'enunciados identificatorios' de Piera Aulagnier, fragmentos de discurso parental que, al ser comunicados al infante, producen en él modificaciones por un mecanismo de identificación con esos fragmentos (8).

Se trata, pues no sólo de una simple modificación del objeto de conocimiento, sino de una modificación del hombre real. Cuando Piaget hablaba de la asimilación funcional, hacía referencia más a una modifcación del objeto en tanto objeto de conocimiento, pero no en tanto objeto real, como ocurría en la asimilación orgánica. El lenguaje, desde esta perspectiva, apunta a ambos tipos de modificación.

Plantear que el discurso estructura al sujeto es, en suma, como decir: 'voy siendo en la medida en que hablo sobre mí, y hablo sobre mí en la medida en que voy siendo'. Este efecto transformador es posible encontrarlo tanto en el discurso de objeto como en el de sujeto, aunque tal vez los ejemplos más patéticos los podamos encontrar en el primero, cuando una simple categorización estructura al sujeto. Tal el caso de la psiquiatrización de los pacientes a través de un diagnóstico: hay pacientes que una vez rotulados como 'depresivos', asumen total o parcialmente esa identidad. De la misma manera (9) a través del discurso melancólico el sujeto se puede nihilizar, es decir, transformar en una 'nada', acentuando de esta manera el original estado de nihilización que generó su discurso melancólico.


Pablo Cazau


(1) Copi Irving, "Introducción a la lógica", Buenos Aires, Eudeba, 1974, 15º edición, página 158.

(2) Cassirer Ernest, "Antropología fiosófica", Fondo de Cultura Económica.

(3) Grimberg Carl y Svanstrm Ragnar, "Historia Universal", Buenos Aires, Círculo de Lectores, Tomo 7, 1984, página 329.

(4) Ferrater Mora José, "Diccionario de Filosofía", Madrid, Alianza Editorial, 1979, Tomo 3, página 2383.

(5) Véase Cazau Pablo, "Lo real, lo imaginario, lo simbólico", El Observador Psicológico Nº 17, página 324.

(6) Véase Cazau Pablo, "Un viaje a través del diccionario", El Observador Psicológico Nº 2, página 58.

(7) Adler Alfred, "El sentido de la vida", Barcelona, Editorial Luis Miracle, 1964, 8º edición.

(8) Aulagnier Piera, "La violencia de la interpretación". Del pictograma al enunciado.

(9) Yáñez Cortés Roberto, Clases de Metodología de la Investigación Psicológica, Buenos Aires, Universidad de Belgrano, Octubre de 1987.



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Miércoles, 18 Noviembre 2009 16:44:43 GMT

estructuralismo en la lengua

Estructuralismo (lingüística)

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El movimiento del estructuralismo lingüístico se sitúa a comienzos del siglo XX y constituye los inicios de la lingüística moderna. Su iniciador fue Ferdinand de Saussure con su obra Curso de lingüística general (1916). En ella recoge tres años de cursos universitarios de la Universidad de Ginebra, basándose en las interpretaciones de los estudiantes de lo que él había hecho. El estructuralismo surge como una reacción a lo que se daba con anterioridad, pasando a darle más importancia a la sincronía frente a la diacronía. Según la teoría, el valor de cada elemento del lenguaje se define por oposición con los demás elementos.

Contenido

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* 1 Objeto de la teoría lingüística

* 2 Sincronía y diacronía

* 3 El signo lingüístico

* 4 Lengua y habla

* 5 Eugenio Coseriu: Sistema, norma y habla

* 6 André Martinet: Doble articulación

* 7 Referencias


Objeto de la teoría lingüística [editar]


El objeto de la lingüística estructural es el estudio de las relaciones entre los elementos que forman parte del sistema. Estos elementos son los signos lingüísticos. La lingüística es una rama de la psicología social y se encarga, según Saussure, del estudio de "la vida de los signos en el seno de la vida social".

Sincronía y diacronía [editar]


Saussure estableció la distinción entre esos dos conceptos. La diacronía atiende a los cambios lingüísticos que se suceden a lo largo del tiempo. La sincronía, en cambio, atiende al estado de una lengua en un momento dado, haciendo abstracción del factor temporal. Con la idea de la sincronía, se abre la puerta a la consideración de la lengua como conjunto de elementos, cada uno de los cuales mantiene relación con los restantes. Sincronía y diacronía se complementan. Saussure, estableció la relación en el estudio de los signos a partir de tres elementos, los cuales son: Significado, significante y referente

El signo lingüístico [editar]


Lo que el signo lingüístico une es un concepto (significado) y una imagen acústica (significante). Por lo tanto el signo lingüístico es la combinación de ambos. El significante es una representación mental de los sonidos que forman un signo. Lo observamos cuando nos hablamos a nosotros mismos mentalmente. El significado es la representación mental de la realidad, la interpretación del concepto. Los signos no aparecen de forma aislada, sino en relación. Saussure propuso dos tipos:


* Sintagmática: Se da entre dos signos que están copresentes en el discurso.

* Paradigmática: Se establece entre los signos que están presentes y los que están ausentes.


Lengua y habla [editar]


El estudio de la lengua implica dos partes: una que tiene por objeto la lengua que es social e independiente del individuo y la otra el habla, la parte individual del lenguaje. Ambos objetos están estrechamente ligados: la lengua es necesaria para que el habla sea inteligible y produzca sus efectos, pero el habla es necesaria para que la lengua se establezca. Históricamente el habla precede siempre y hace posible evolucionar a la lengua. Por otra parte aprendemos el acto de habla, escuchando a los demás, escuchando la lengua. En conclusión:


* La lengua es algo que está en cada uno de nosotros, común a todos y situado fuera de la voluntad de los individuos.

* El habla es la suma de todo lo que se dice y comprende combinaciones individuales dependiendo de la voluntad de los hablantes.


Eugenio Coseriu: Sistema, norma y habla [editar]


Eugenio Coseriu parte de los estudios de Saussure, pero expresa la necesidad de que la lengua y el habla no están tan separados. El habla no es tan individual y existe un paso intermedio entre el habla y la lengua: la norma. La norma implica los usos habituales repetidos en un determinado colectivo. Es decir, tomamos rasgos lingüísticos característicos de nuestro entorno. La norma se clasifica en tres tipos y se manifiestan en la pronunciación, el léxico, la morfosintáctica delatando en la situación común en la que nos encontramos:


* Norma diatópica: Criterio de carácter espacial, los usos lingüísticos normales y habituales en un conjunto geográfico determinado. Guarda relación con la dialectología.

* Norma diastrática: Criterio de carácter social: Criterio de carácter social, usos lingüísticos normales y habituales en un conjunto de rasgos sociales en común, como pueden ser la edad, el nivel económico, el sexo etc. Guarda relación con la sociolingüística.

* Norma diafásica: Criterio de carácter contextual, usos lingüísticos normales y habituales que emplean los hablantes en determinadas situaciones comunicativas. Guarda relación con la pragmática.


André Martinet: Doble articulación [editar]


Otra propuesta dentro del estructuralismo es la de André Martinet. Parte de la idea de que las lenguas están articuladas; los elementos de la lengua se pueden descomponer en una jerarquización de signos. Así sinónimos de "articulación" serían segmentabilidad y analizabilidad. Distinguimos entre la primera articulación y la segunda articulación:


* Primera articulación: Analiza los enunciados en monemas: unidades mínimas con significado y significante. No pueden ser descompuestas en unidades del mismo tipo.

* Segunda articulación: Analizan los monemas en fonemas. Los fonemas no comportan significado y sólo tienen significante.




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